Amigos del enemigo (11): Mejores amigas

Al verme, Janet corrió a mí con la misma alegría que yo ella. Pueden pasar 100 años, que el abrazo de una verdadera amiga jamás pierde su fuerza. Nos abrazamos con amor de quienes llevan un año extrañándose. . Nos sentamos a conversar. A dejar que lo que le quedaba a la tarde llenara los espacios en blancos que el año había dejado. Entre historias, era obvio que la distancia abre huecos más grandes que los baches de la Habana, pero nunca entre nosotras.youth-570881_1280

De todo lo que me que perdí ese año, lo que más dolió fue el cumpleaños. Es que además de nuestra edad marcaba el aniversario 40 de ser mejores amigas, pues nosotras nos conocimos estando en la barriga de nuestras madres, que se encontraron en el hospital, y nos tuvieron con una semana de diferencia. Más adelante, la vida nos unió en la escuela, y desde entonces le fue difícil alejarnos. Solo lo logró cuando ambas nos casamos con hombres de países diferentes y fue ahí que la distancia entre Italia y Canadá marcó la nuestra.

Los matrimonios cumplen aniversarios, de papel, de plata, de oro y yo siempre me pregunto por qué para una buena amistad esos aniversarios no existen. Para amigos verdaderos, sin embargo, no existe el divorcio. Contándole de una pelea con un novio anterior, y de las aventuras con un novio nuevo, caí en cuenta que tantos pasaron, pero Janet en mi vida ha sido para siempre. Y fue esa tarde en el portal de su casa, que Cuba se sintió completa.

Ya satisfecho el bicho de querer actualizarnos, se despertó el de querer ir a bailar. Una de las pasiones que la edad no amedrentó en nosotras. Tanto sus zapatos como los míos rechinaban para irse. Pero como cada año había que preguntar por el barrio a ver qué discoteca estaba abierta y de moda.

Un muchacho en los 30 y algo, nos sugirió un barcito nuevo, cerca al mar.

  • ¿Y dónde queda? – preguntó Janet.
  • En la Calle Primera. Es un “privado” pero es lo mejor que hay. – dijo el muchacho.
  • ¿Un privado? ¿Y qué le pasó a las discotecas? – pregunté.
  • Se había puesto de moda el Johnny pero lo cerraron por lo de las drogas. A las que quedan abiertas no va nadie porque están repletas de policías. Lo mejor que hay ahora son “los privados”, la música que ponen es lo último y todo el que va es súper “alante”.Amigos del enemigo

Para no sonar muy primitivas dejamos de preguntar sobre esos bares nuevos. Además, la insistencia de los zapatos por querer irse, ya se hacía torturante. Íbamos lejos cuando el chico nos avisó:

  • Oye, pero no vayan hoy que anunciaron frente frio.

Nos reímos por no decirle al muchacho que viniendo de Canadá y de Italia, eso que anunciaron, para nosotras, no era frio. Le dimos las gracias por el consejo, y rumbo al “privado” nos fuimos.

Por Jocy Medina

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Vicente Camacho rosso dice:

    Cordial saludo Jocy:
    Excelente relato, pese a la distancia y el tiempo reencontrarse con amigos de verdad es como renovar el espíritu.
    Gracias!

    Me gusta

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