Habana Dura (34): De jinetera a madre

Las rodillas de María tocaron el cemento, iba a echarse a llorar pero un Lada verde le pitaba para que se quitara de allí, pues quería parquear en ese hueco. Ya de pie, María comprobó que había muchos policías transitando y en el Parque Central parecían haber dos chicas esposadas en el mismo banco en que la noche anterior la habían sentado a ella.

El chofer del Lada, al bajarse, solemnizó las nalgas de María con piropos rebosados de groserías. Al ver que ella trataba de parar un carro, el chofer dictó una lista de favores sexuales que ella podría ofrecerle, a cambio de llevarla a donde iba.

  • Sácame de aquí y no vuelvas a abrir la boca puerca esa. Te pago 5 dólares – le dijo María.

Ante tal oferta y la mano de María con gesto de dar un trompón por la cabeza, las gomas del Lada la sacaron de allí raspando el pavimento. El chofer, más callado que una vela, calculó que después de esos 5 dólares podía regresarse satisfecho para su casa.

La madrugaba casi tocaba la mañana y María, que no lograba decidirse si ir a su escuela a buscar la carta, o a casa de David a arreglar el malentendido, recibió una visita inesperada en casa de la tía.

Los jean rojos de Cindy, con ella dentro, habían venido a visitarla. María, por poco la tumba del abrazo, y la invitó a pasar con las gentilezas del que recibe en casa a una reina. Cindy traía una gran bolsa, que puso justo al lado de ella al sentarse en el sofá.

Del refrigerador, María trajo un vaso del batido de mamey que su tía había dejado para ella y antes de agarrar el vaso, Cindy le entregó una carta.

  • Es de Luciano – le dijo Cindy – Lleva noches llamando a Julia para que te encontrara en la Habana y te la diera. Por suerte me dejaste tu dirección y pude traértela. María la abrió. Desde el primer párrafo parecía que Luciano había cambiado su posición de “creer” que la amaba, a “saber” que quería tenerla.
  • Es raro cuánto trabajo les cuesta a los extranjeros hablar de amor. Estoy saliendo con David, ¿te acuerdas del diplomático inglés? Ni matándolo me dice que me ama, pero quiere que yo lo necesite. Y Luciano, no sabe si me ama, pero quiere tenerme. No entiendo nada. Y el único cubano que tuvo los cojones de hablarme de amor, estaba casado y esperando un hijo.
  • Parce que los cubanos tienen corazón y los extranjeros cerebros. Así que olvídate de la nacionalidad y quédate con el hombre que tenga los dos.self portrait by Elisa Fox freeimages

En el próximo párrafo Luciano hablaba de grandes discordias con una ex mujer que se había transformado en demonio.

  • Luciano le dijo a Julia que te quiere invitar a Italia – dijo Cindy.
  • María le confesó a Cindy que no tenía cabeza para esa carta, pero que le encantaría saber de su vida.
  • Mi vida – dijo Cindy – De aquí voy a la estación de trenes amiguita. ¡Me voy a Caibarién!
  • ¡De veras! ¿Ya reuniste el dinero que querías? ¡Debes estar feliz!
  • Feliz. Me cogieron en el Parque Central. Los policías querían que les dijera dónde me estaba quedando. Llevo casi un mes detenida. Si les decía no solo explotaba Julia, sino que me cogían todo el dinero que yo tenía guardado allí. Me sacaron con una carta de advertencia hace dos días.
  • ¡Ay, no Cindy, y entonces!
  • Nada. Si me cogen otra vez, voy presa por dos años.
  • ¡Ay, Cindy detenida! ¡Un mes! ¿Cómo fue eso?
  • Mejor no hablar. Lo peor de todo fue que saliendo, llamé a mi hijito en Caibarién, pues su cumpleaños pasó cuando yo estaba detrás de las rejas. La madre de mi ex marido respondió el teléfono, y al oír mi voz rompió a llorar. Mi ex marido se tiró al mar en una balsa hecha en casa. Se tiró con mi hijito en un pedazo de madera sobre ocho gomas de tractor. Las olas de alta mar viraron la balsa. Se ahogó toda la tripulación. Pero alguien amarró a mi Julito a una goma de tractor y fue el único que sobrevivió.
  • ¡Ay, Cindy, qué horror!
  • Con la ayuda de mi virgencita del cobre lo encontraron quemadito y deshidratado, pero vivo. Lleva una semana en el hospital, bajo cuidados intensivos. Hoy salgo para Caibarien – dijo Cindy dejando que una ola de llanto le empapara las ideas.
  • ¡Ay, Cindy, por Dios! ¡Pobre angelito! ¡Ay, no llores Cindy, que me vas a hacer llorar mi amiga!

María le acariciaba el pelo mientras Cindy recuperaba algo de brío para poder hablar.

  • ¿Cómo puedo verte otra vez? – le pregunto María.
  • Aunque te digan que no va a pasar. Yo veo que los cubanos cuando se van, se olvidan de todos lo que dejaron aquí.
  • Pues arregla tu bolita de cristal, que tiene el adivinador roto. En primera, quien te dijo que yo me voy, y en segunda aunque acabe en Australia, yo nunca te voy a olvidar.
  • Caimanera. Ahora que mi hijo no tiene padre, quiero que crezca cerca de su abuela, quizás construya algo encima de la casa de mi ex suegra. No sé.

Cindy abrazó a María convencida que no la volvería a ver. María cerró la puerta detrás de ella sintiendo una inmensa desolación.

La mañana casi tocaba al mediodía cuando Belinda llegó a casa, y vio a María dando repetidas vueltas en la sala. Y en vez de explicarle todo lo que le pasaba, simplemente le entregó la carta de Luciano.

  • ¡Pero qué buena noticia, María! Dice que te quiere llevar con él a Italia. Escucha esta parte: “Estoy seguro que lo que necesito para estar vivo eres tú, tu alegría, tu sexo y tu belleza”. Ese italiano está muerto contigo.
  • Yo no quiero ir a Italia.
  • Qué es eso María, mira mi niña, no es bueno quemar los puentes que la vida nos pone delante simplemente porque no tenemos ánimos para atravesarlos.
  • Yo quiero a David.
  • ¿Bueno, y David, además de un paseíto en su carro, qué te propone?
  • Hasta ahora nada. De hecho en estos momentos está bravo conmigo. No quiere ni verme.

Continuará…

Por Jocy Medina, para Un Pedacito de Cuba.

Si quieres sentirte en Cuba, lee Habana Dura , una historia de amor duro qHavanaDura_Prelaunch v1ue relata las lo que vive una holguinera que huye a la Habana a hacerse mujer, pero llega a una ciudad donde solo a golpe de amor, rabia, ron, sexo y mucha picardía, se sobrevivía. Más que una novela, es un retrato de Cuba en los 90s, donde las carencias tiraba piedras a todos nuestros sueños. Sus escenas muestran ambas caras del turismo sexual, la del extranjero que paga a $5 la libra de un cuerpo de mujer, y la del que salva a una cubana enseñándole la clave del amor. Explora la sexualidad de una joven cubana, que buscando hacerse mujer pierde a borbotones su inocencia, a la vez que ahonda en el lado más oscuro de los hombres, como son los miedos masculinos al amor, a los compromisos, y a un día envejecer.  Es una novela inspirada en hechos reales de la Cuba en pleno Período Especial, donde las partes más reales son las que parecen ficción. La historia de María podría ser la de cualquier cubana que quiso ser mujer en aquella coyuntura, y ante todo es una oda al ese arte del cubano de salirse de los peores atolladeros, sonriente y victorioso.

En el blog leerla es GRATIS. Pero si eres de los que gusta tocar, oler, y abrazar los libros, la novela saldrá en libro en Junio 2016.

 

 

Anuncios

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Mi amiga Jocy, ¡Enhorabuena! Deseo que te sea todo un éxito. Abrazos, Richard

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s