8 lecciones para que entiendas bien a Cuba (de la novela Habana Dura)

 

Para al que le guste Cuba, Habana Dura es una escuela. Más que una novela es un retrato a la cultura cubana y sin terminar el primer capítulo claro les queda a todos que el cubano, a pesar de vivir sin nada, sabe disfrutarlo todo.

Leyéndola te correrá Cuba por las venas, y sentirás casi en carne propia la dureza de los años 90, los tiempos cumbres del “Período Especial”. Cuenta historias basadas en vivencias reales, donde las escenas más reales son las De la novela_ María mariposaPor_ Jocy Medina (7)que parecen ficción. Historias que podrían ser de cualquier cubana, donde las necesidades se sentían como piedras que aplastaban los sueños.

Solo quien conoce a Cuba, sabe estas 8 cosas de ellas:

1- Aunque llueva piedras, las cubanas vuelan

La fuerza interna de la mujer cubana la puede hacer volar. La protagonista, María, era una joven que huyó de Holguín pues en su pueblo el padre la hostigaba y la vida le quedaba chiquita. Ella decía que quería “volar”, que para ella, era otra forma de decir “crecer”, algo que cada ser humano entiende a su manera. María fue rumbo a la Habana, a vivir con una tía desconocida, pues como se había casado con un hombre de color, se había tenido que ir del pueblo.

María salió virgen de Holguín, y tan rápido quiso crecer, que por el camino, por poco se viola a Camilo, el militar que le duo botella hasty la Habana. De ahí en adelante María no hace más que tratar de encontrar su nicho en esta visa. Ella creía su destino era el circo pero por mucho que trató de entrar le decían que estaba muy vieja. Un consejo de su tía la enseñó a encontrar la verdadera pasión en su vida. Bailar. Y aunque se hizo bailarina la Habana en plena carencia se interpuso entre ella y sus sueños y cada vez que trataba de alzar vuelo, se caía. En la Habana, un tío la violó y por ser una guajirita nadie la quería hospedar. De tanto que pasó, María quiso hasta suicidarse.De la novela_ María mariposaPor_ Jocy Medina (5)

Así todo, no les voy a decir cómo pero María supo encontrar sus alas. Yo veo a tanta gente por el mundo con tanto más que los cubano y ante callejones sin salidas no encuentran escaleras para saltar al otro lado por encima de las matas. MarÍa logró todo con esa fuerza interna que llevan las cubanas, que a pesar de las piedras que les tira la vida, alzan el vuelo, y llegan a las alturas que desean. Algo que llevan en su genes. Algo que imposible de explicar con palabras. Las cubanas vuelan.

2- No todo el turismo sexual es malo

Muy a menudo parecía que su única salida para María “volar” era vender su cuerpo como hacían sus amigas jineteras. Pero irse del país en un avión no era su idea de “volar”. Ella quería hacerse mujer, por sus propios medios.

Como se hizo bailarina, en el ámbito en que se movía los extranjeros le llovían.

La novela ocurre en los más tempranos tiempos del “Período Especial”, en los que Cuba declaró el turismo internacional como una medida para que el país recaudara “divisas”.   “Jinetear” era la única forma en que esas “divisas” llegaban al bolsillo del pueblo. Yo crecí en esa época. Y hubo un momento en los 90s que parecía que todas las jovencitas teníamos que ser jineteras.

En Habana Dura, María se topó con muchos de esos extranjeros que llegan a Cuba a comprar mujeres. Turista sexuales de pura cepa. Un español incluso le ofreció comprar su sexo, pagando a 5 dólares la libra de su peso corporal. Ella pesaba 100 libras, y 500 dólares por una noche no lo hacía una jinetera en un mes completo. Fue muy tentador decir que sí. Y aunque dijo que no la propuesta le llegó en un pésimo hueco de su vida. Una vuelta dio la vida que la sacó del embrollo . _No hay motor de un avión que nos lleve (3)

Por suerte la mayoría de los extranjeros con los que ella decidió asociarse, no fueron el típico turista sexual que pagaba por tu cuerpo. Eran turistas que simplemente la desearon, y tuvieron amoríos de los que necesita una mujer para crecer y conocer su sexo. Fueron de los turistas “sexuales” buenos, de los que a pesar de no ser novios cubanos, sacaron a María de grandes aprietos.

En Cuba, eso no fue raro, millones de extranjeros llegaron a Cuba con ánimos de diversión, y terminaron enamorados. Muchos pusieron todo en riesgo para sacar a su amor de Cuba, y en muchos casos, de miserias terribles. Tantos fueron en contra de las advertencias de su familia y amistades. Pues los cubanos tenían mala fama de querer irse de la miseria y abandonar a quien los ayudó a salir de la miseria. No voy a negar que se dieron esos casos pero la realidad es que muchos Cubanos viven hoy en día felices con y agradecidos de sextranjeros que los salvaron.

3- El período especial, creó carencias que fueron más allá del hambre

Quienes escriben del Período Especial mencionan los bistec de cascaras de toronja y pizzas de condones en vez de queso. Fueron tiempos duros, y es verdad que había hambre, pero las tragedias sociales fueron mucho más allá que eso. Habana Dura explora más allá de los límites del hambre. Explora por ejemplo la degradación del ser humano. El tío de María por ejemplo, conseguía mujeres a sus clientes extranjeros, y a uno de ellos le gustó María ofreció a su sobrina que se prostituyera con el viejo.

La ciudad se quedó sin nada valioso. Se robaban hasta los carteles de ceda el paso. Una vez que María necesitó un teléfono, caminó horas y no encontró ninguno público sano. Las calles rotas, los latones de basura desbordados, la falta de esperanza en el corazón de casi todos los cubanos. Las escenas de Habana Dura reviven lo intenso que fue ese momento histórico para Cuba, donde parecía que ciertas necesidades raspaban con cucharas el corazón de adentro del pecho de algunos cubanos.

4- Existe un lado horrible de esa Habana bella

María huyó a la Habana, “ciudad del pasado que reinventaba su presente con las lágrimas que la historia iba derramando sobre ella”, dice el prólogo de la novela. Los dolores de la Habana no son nuevos. Su historia guarda resentimientos de heridas muy tristes del pasado. Además que lleva más de medio siglo tratando de que su lomo aguante lo que no pueden sus rodillas. Es una ciudad dura, con un lado oscuro que a veces, viviendo allí, te deja ciego.

En aquellos tiempos sobre todo, vibraba la pasión, dominaba el sexo, torturaba el hambre, aliviaba el ron. La gente parecían bolitas rodando y chocando, todas sin rumbo. María conoció barrios, como Buena Vista, donde lo mismo le vendían sexo que un tamal y la Habana Vieja, un lugar que le abría los brazos de par en par a los turistas, pero le cerraba puerta a “guajiritas”.file000497052928

La novela habla de la Cuba que viven los cubanos. Habla de la Habana que no es tan bondadosa con los de adentro como lo es siempre con los de afuera. “Leyéndola me sentí pisando las calles de la Habana, no como una turista, sino como si hubiese nacido en ella” – dijo una lectora en el blog. A lo cual le respondí, gracias, pues queriendo eso escribí la novela.

5- El cubano tiene arte parar salirse ileso cuando la vida le tira piedras

Mira que han pasado los cubanos, y ahí los vez con buena a cara ante las tormentas. Las piedras que María no esquivó dejaron huecos en sus alas. De eso no cabe duda. Conoció chismosos, abusadores, chivatones, jineteras, violadores, y como si los vivos no fueran suficientes, conoció hasta los muertos. Pero la colección de ángeles y demonios que se interpusieron a su paso, de una forma u otra forjaron la mujer que le tocó ser a ella.

La novela es una oda al arte del cubano de saberse balancear con gracia entre las carencias y los excesos para salirse de los peores atolladeros, victorioso.

6- En Cuba, hasta los muertos ayudan

En Cuba nuestros muertos son más que ángeles. La madre de Julia, una señora que hospeda a María en la Habana por un tiempo, vivía en la casa. La difunta tiraba puertas cuando se ponía brava y hasta hizo un pacto con María, que era la única que le dedicaba algo de tiempo, para que se la llevara con ella.

En Cuba los muertos son parte de los vivos. Unos de los tropiezos de María incluso la llevó De la novela_ María mariposaPor_ Jocy Medina (1)a una ceremonia de Palo de Monte, una de las ramas congolesas de la religión afrocubana, y un muerto le dice al babalawo los horrores que el tío de María le había hecho a ella. El babalawo pudo haberle hecho brujería para matar al tío, pero ella solo pidió un químico con el cual, de violarla otra vez, reventarle los huevos.

7- No existe una casilla para catalogar hombres cubanos

Aunque la novela es sobre una muchacha, de contenido es muy masculina. Explora los miedos de los hombres, desde los miedos a crecer, hasta los de enamorarse, hasta los de envejecer.

Los hombres cubanos por el mundo tienen mala fama. Pero en la novela, aunque los hay terrible, están los cubanos como Camilo, que a pesar de ser casado tiene razones en su matrimonio para que el anzuelo de una bella joven que lo sonzaca, enganche su corazón. Los hay como el padre de María, un hombre de oro en casa, donde es él incluso quien cocina.mujeres cubanas

Y aunque María dejó Buenaventura, su pueblo natal, porque su padre la hostigaba, su historia explora el infinito amor de un padre que machete en mano es capaz de ir a reclamarle la cabeza a quien represente un daño para su hija. Dentro de la rebelión de ella, la novela muestra que al final las hijas entienden esa rara forma de amar tan masculina.

8- El secreto del amor verdadero vive en una sola palabra

María renuente a enamorarse, no tuvo de otra que bajar su guardia cuando su corazón decidió enamorarse de David. Vivió por primera vez cosas como celos y necesidad de estar junto a un hombre. Sentimientos raros dirigidos por hormonas. De pronto, para ella, amar no era seducir, amar era más un juego. David, un galán ingles, tampoco sabía que aquella cubana lo había enganchado mas firme que un anzuelo. Sus deseos de ser libre y vivir sin compromisos lo hacía jalar hacia atrás, pero hacerlo dolía.

Fue David quien introdujo eso de “necesitar” como un concepto positivo en una relación. “quiero que me necesites” le decía el a María cuando ella le preguntaba “que quieres de mi”. Según David las parejas reales tienen que sentir mas a allá del amor para permanecer juntos durante los tiempos en que el amor sufría baches.

En la tirantez de hacer que aquel amor fluyera, David le enseñó a María que la clave del amor verdadero vivía en una palabra. Esa palabra, va mas allá de la confianza, la comunicación, y de hasta del mismo amor. Es la llave para una relación merezca un “para siempre”.  Y no arruinarle ese clímax a los lectores, me encantaría que para saber ese secreto, lean Habana Dura.

Gracias miles, por leerme. Un beso,

Jocy Medina

 

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