Muerte de un amor que no murió…

Murió
el amor
me tiró al vacío…
esta vez desde tan alto
que me fracturó la paz.
Yo respiraba,
pero no llevaba hueso intacto
ni pulgada de sueño sano,
con qué caminar.
Llevó sus dedos a mi boca,
y pensé…
este rojo sabe a odio.
esta sal viene del odio.
este odio sabe a él.
Yo no lo quiero querer,
pero la punta de su espejo se ha encajado aquí
su humo en mi cabeza aun asciende
su fuego causa fiebre
y yo, me he cansado de pedir:
que no se tire…
que no me olvide…
pero de pronto, me ha empujado a mi.
Así lloran mis ojos, llenos del vidrio que estrelló
así anda mi alma convertida en pasa de marfil
hoy barro los escombros que hay bajo mi manta
ahí tapo lo que fuimos, ahí tapo lo que fui.
Así fue que moriste, amor mío,
y yo por ti…

Jocy Medina

(autora de la novela, Habana Dura)

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