10 cosas que uno siente cuando viaja a Cuba: desde lo artístico hasta lo sexual

Si viajas a Cuba, sin duda vas a sentir esto:

  1. Que la gente parece tan feliz teniendo tan poco: Viajes desde el tercer o el primer mundo, lo primero que te chocará no es la pobreza, sino lo feliz que parece la gente a pesar de las pobrezas. La gente aprecia todos los regalos que llevan los turistas, porque en las tiendas de Cuba no hay nada. Los productos esenciales son caros, o de mala calidad. Pero no hay día que un cubano no repita o piense el viejo dicho de “a mal tiempo buena cara”. Es un lema existencial y la razón por la cual un turista percibe tanta felicidad en medio de tanta carencia.
  2. Que todos los sonidos toman decibeles más altos que los recomendados Sin no son los carros, son la gente, pero bajándote del avión notarás el cambio auditivo. Si entras al pueblo, por doquier hay fiestas. Si te quedas en el hotel y por casualidad te tocó una habitación en frente de la piscina, te será imposible dormir la siesta. En los bares te toparás con algún trio cantando son cubano, música de orquesta, o un reggaeton a todo dar.
  3. Que nadie usa la palabra estrés Esa palabra la aprendí yo cuando salí de Cuba. Quizás porque somos nosotros quienes frecuentamos acosar. Ya verás, ve preparado/a para los constantes acosos callejeros…. Gente ofreciéndote sexo, CD, piropo4tabaco, monedas, sellos, ron o algún tour por la ciudad. Dice una amiga mía canadiense que los cubanos no hablamos de estrés porque nosotros somos los estresantes. Me hace reír una y otra vez. Pero no es menos cierto que para las mujeres que no nacieron en una cultura de “piropos callejeros” es casi imposible no sentirse horrorizada cuando en el transcurso de 100 metros no menos de 10 hombres le tiraron besos y comentarios sobre su apariencia física-sexual. No en balde la primera escena de la novela “Paraíso a lo cubano” abre con un piropo: “mami, uno aquí con tanta hambre y tú con tanta carne en esas nalgas”.
  4. Que el tiempo se detuvo: Caminar por las calles de La Habana es un viaje al pasado de la isla. A las construcciones que heredamos de los españoles, a los carros “vintage” que heredamos de los americanos. Nada moderno. Después sentir admiración puedes llegar a sentir pena. El tiempo ha destruido muchas cosas a su paso. Los huracanes desmoronan casas en la Habana Vieja como olas sobre castillos de arena. Y te regresas a tu país preguntándote cómo vive la gente en medio de tantos sistemas y construcciones arcaicas. Y si lees este artículo que explica que en el 1959 Cuba era el país con más adelantos tecnológicos de aquellos tiempos, puede que hasta te entren ganas de llorar.
  5. Que todos los cubanos se visten mejor que los turistas: Y esto si es un choque, porque llevamos rato hablando de pobrezas y carencias, de carros viejos y destartalados, de gente que aprecian cualquier regalo que un turista pueda traer de su país, de tiendas sin nada, de latones de basuras desbordados, y de carros que emiten más CO2 al arrancar que Estados Unidos en toda una semana. Y los cubanos se pasean por las calles con ropas de marcas, oliendo a perfumes, como mínimo, de marca Christian Dior. Dos respuesta fáciles: 1) hay tantos cubanos fuera de Cuba como los hay en Cuba, y cada familia cubana tiene familiares que envían ropa extranjera a los que dejaron allá. 2) la apertura ya por años de salidas al país a lugares como Ecuador y otros, donde los mercados venden ropas de marcas falsas a precios risibles, ha llevado a muchos cubanos cuentapropistas a instalar negocios de viaje-compra-venta (en Cuba llamados mulas) que traen ropa de marca baratísima para vender en la isla.
  6. Que hay mucha bebida y pocos borrachos: Algo que el cubano sabe hacer es fiestar. En las calles cubanas uno puede tomar bebidas sin problemas. Todas las reuniones callejeras se centran alrededor de la cerveza y del ron. Pero como para el borracho la fiesta dura poco, los cubanos moderamos la cantidad que tomamos para asegurar poder quedarnos en la fiesta hasta el final. Si nos sentimos medio borrachitos aminoramos la marcha o comemos chicharrón. No hay fiesta en Cuba sin “algo que picar”, otro modo de asegurarnos que no nos vamos a emborrachar. Además la cultura de beber, que se inculca desde bastante joven en los hijos, es de tomar pero con moderación. Oirás a muchas madres y muchos padres decirle a los hijos “toma con medida” o “hay que saber tomar”. Y el largo tiempo que llevamos de tomadores hace que, ya cuando llegamos a la adolescencia tenemos la tolerancia al alcohol que debe tenerse para no emborracharse y hemos magistrado el arte de “saber tomar”.
  7. Que la capital es bella pero no limpia: Si quieres limpieza y aire semipuro en Cuba, la Habana no es el destino ideal. Digo semipuro porque en por las carreteras de los campos también hay camiones viejos que cuando arrancan dejan una gruesa peste a combustible mal quemado. En la Habana, hora del tráfico en las calles, si el humo de los vehículos no te llena los pulmones, la peste de los desbordados latones que veras por las esquinas, lo hará.2016-11-27-22-16-58
  8. Que el sistema monetario no tiene sentido: Es un rompecabezas, hasta para los mismos cubanos que hace tiempo no viven en Cuba, o que no nacieron con el sistema monetario actual activo, entender o calcular la dicotomía entre el peso cubano y el dichoso CUC. A este último yo le llamo ‘la moneda imaginaria”. Es un dinero creado por el gobierno, sin equivalencia monetaria internacional, como medio para substituir la antigua moneda americana que por un tiempo corrió por el país, y que para la sorpresa de todos, es equivalente o mucho más fuerte que las monedas más conocidas y poderosas que circulan por el mundo. Sí, la nuestra lo es. Hacer los cálculos del cambio es horrendo, porque el valor de ella cambia todos los días con respecto al otro dinero cubano (el peso) y con respecto a cada una de las monedas extranjeras que traen los turistas al país.
  9. Que el turismo sexual es tan normal en un bar como lo es un Mojito: Quienes van en busca del turismo sexual llegan al paraíso. El cubano de por si tiene un alma muy sensual. Muchos, entre ellos mismos pueden ser promiscuos. Las tazas de divorcio hasta hace unos años topaban el 90 por ciento. Pero la prostitución en Cuba, para sorpresa del turista, es cara. A los cubanos le gustan los cubanos, por lo general, y para acostarse con un extranjero hay que, como mínimo, cobrar. Para los turistas, las ofertas sexuales aparecerán por todos lados, en el bar, durante el paseo por el malecón, mientras toman fotos del museo. Hasta cuando llegas a la casa donde te hospedas, la dueña puede que te entregue un álbum de fotos con princesitas del barrio que buscan sexo a cambio de una buena suma de CUC. Muchos turistas detestan el turismo sexual y se sienten ahogados al verse rodeados (y diariamente acosados) de tales transacciones. Pero de todo, lo más detestable para todos, son las jovencitas que se meten al “giro” y los extranjeros que se prestan para tal barbaridad.
  10. Que nunca temiste un secuestro para ti ni para tus hijos: Un choque placentero llegar a un país con la plena seguridad de que al próximo día el secuestro del niño rubiecito que entramos a la isla no aparecerá en la primera plana del diario en Cuba. Y no es por la mala costumbre de la prensa cubana de omitir todo lo que pasa en los periódicos, sino porque eso en Cuba no pasa. Por donde quiera que se sabe que transitan o merodean los turistas hay operaciones policiales grandes dirigidas a proteger a los extranjeros. Los malhechores de la isla saben eso. Más común es que a un cubano le arranquen una cadena del cuello en una esquina de su barrio que a un extranjero le roben una billetera que deja descuidada con su ropa en una playa. Las playas que frecuentan los turistas están cundidas de policías vestidos de civiles. Solo los cubanos, de tan solo mirarlos, reconocen quienes son. Los turistas, jamás.

Claro que sentirás muchas más cosas que estas diez. Y de seguro te irás de Cuba con unos deseos inmensos de ver más y sentir más. Y si tienes ganas de contarme, qué sentiste  tú cuando viajaste a Cuba, déjame tu historia en la sección de comentarios.

Jocy Medina

(la autora de las novelas “Habana Dura“, y “Paraíso a lo cubano” )

 

 

 

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6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Hola Jocy, un artículo especialmente para abrirles los ojos a los turistas potenciales. Me encanta tu manera dotada de poner las cosas bien claros. Un abrazo, Richard

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  2. Neftalí dice:

    Interesante jocy, soy mexicano pero tu haces que me este encariñando con Cuba, seguiré leyendo , apreciable amiga gracias

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  3. Hola Jocy. Que ganas tengo de visitar tu tierra… Al margen y con todo el respeto, teniendo en cuenta todo el tiempo que llevamos compartiendo y como no quiero que se pierda la relación, aprovecho la ocasión para informarte de que estoy contactando con aquellos seguidores con los cuales he tenido algún contacto especial, para seguir leyéndonos y compartir la nueva web de “Ander one dream” que estamos a punto de lanzar. Como es fuera de WordPress necesitaría tu email para avisarte del lanzamiento. Va haber un montón de sorpresas nuevas. Gracias de antemano y un fuerte abrazo:)) Espero que nos leamos pronto!!

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  4. luigi dice:

    EL RESENTIMIENTO Y DIFFENCIAS ECONOMICAS ENTRE EL CUBANO DE A PIE Y EL YUMA Y EL COMITE CENTRAL OSEA LOS MASISSOS ALLA ES LA CANGRENA DE ODIO PORQUE CUBANOS Y YUMAS JAMAS SERAN PROFUNDOS AMIGOS Y HAY MAS FELICIDAD ENTRE ECONOMÍAS SIMILARES Y HASTA MAS CHANCE HABRA SER AMISTAD CON UN CHIVATON DEL MISMO NIVEL ECONÓMICO INCREIBLE PERO CIERTO… WARREN BUFFET DIJO: ” LA HONESTIDAD ES UN DON MUY CARO NUNCA LO ESPERES DE UNA PERSONA MISERABLE!!!

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  5. Muy buen artículo. Me gusta mucho que resalten las cosas buenas que hay en mi patria. Aunque Cuba es más fácil vivirla que entenderla.

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  6. Luisa G Fleming dice:

    Mi querida Jocy
    Lo que dices en tu artículo, con crudeza pero sin vulgaridad, contiene mucho de lo que pensaba escribirte sobre tus novelas que ya terminé de leer . Lo que dices sobre la seguridad me lo dijo un cubano que emigró a Canada. Dijo textualmente que si un cubano aparecía muerto, no pasaba nada pero si a un turista le ocurría cualquier cosa sería desastroso. Asi que el turista esta muy bien cuidado que no asi el cubano que sufre la pobreza y los abusos del régimen. Mi hijo fue a una boda en Cuba. Vieron la realidad dura y la belleza programada. El y los amigos dicen, que fueron, vieron y no volverán. La isla les pareció hermosa pero ver la realidad de de la gente los llenó de tristeza. Lo de la venta de sexo a los yumas es cierto y por conversaciones con viejos de 70 que se acostaron con niñas adolescentes en la cama de los padres me hizo doler el corazón.Yo digo que iré a Cuba el dia que el régimen deje de dominar a la gente. Espero que eso ocurra antes de que esté demasiado vieja para disfrutar el viaje. También tengo otra razón para estar dolida y es el hecho de que el cáncer del régimen cubano, hizo metástatasis en mi país. Espero que podamos salir de esa horrible pesadilla para volver a mi Venezuela.
    Me encanta tu estilo y espero tu próxima novela.

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